martes, 16 de enero de 2018

LA INNOVACIÓN TÉCNICA EN LOS PROCESOS PRODUCTIVOS

La innovación técnica requiere que se produzcan cambios para modificar los sistemas técnicos y de esta manera poder ofrecer soluciones más eficientes a los problemas que se nos plantean por las condiciones del entorno. De hecho, la innovación y los cambios innovadores, a favor de la sustentabilidad pueden reflejarse en el uso de nuevos materiales y técnicas de producción, así como en nuevas formas de organización, distribución o patrones de consumo entre otras. El mayor reto para la innovación sustentable es conseguir que todas estas nuevas tecnologías lleguen a todos los países y con ellas se cree una conciencia colectiva que promueva la responsabilidad social.
La innovación técnica está muy ligada a la ciencia, ya que el conocimiento que aporta es el factor clave de la innovación. No obstante, la innovación y el desarrollo tecnológico también están muy vinculados a las condiciones económicas y políticas de su entorno. El proceso de innovación suele darse enciclos constantes y es parte del análisis de la realidad social para determinar qué necesidades deben atenderse y qué recursos disponibles hay para poder hacerlo.
Una vez se ha realizado el mencionado análisis del entorno, se establecen los objetivos y se plantean las posibles soluciones, teniendo en cuenta los costes y las implicaciones ambientales, económicas y sociales que pueden comportar tanto a corto, como medio y largo plazo. A continuación, se estudian las condiciones científicas y técnicas para poder desarrollar las soluciones y el coste económico que todo ello supondrá. De hecho, la introducción de todos estos cambios en los sistemas de producción permite que aparezcan nuevas formas de venta y de consumo, así como modelos de participación ciudadana innovadores y de organización social.
Respecto a los procesos productivos, podemos decir que son una secuencia de actividades que generan un producto o servicio que satisface las necesidades de los consumidores. Si nos fijamos en el desarrollo de proyectos productivos sustentables, hay que destacar que deben partir de una gestión que comprenda al mismo tiempo la organización, las responsabilidades, los procedimientos y los recursos necesarios para establecer una serie de políticas de cuidado ambiental.
Por ello, es muy importante conocer a fondo el lugar donde se desarrollan los procesos productivos: su ambiente, sus características, la legislación ambiental vigente y las fuentes de recursos materiales, humanos y financieros. Con toda esta información, se determinan cuáles son los principales problemas que pueden surgir y cómo solucionarlos, así como los costes socio-ambientales.
Los proyectos productivos sustentables deben cumplir las siguientes condiciones:
·         Establecer sistemas de gestión participativa.
·         Garantizar el cumplimiento de la legislación ambiental.
·         Identificar y prevenir los efectos negativos que el proyecto pueda producir en el ambiente.
·         Analizar los riesgos que pueden ocasionarse por los impactos ambientales accidentales.
·         Determinar la manera de trabajar para alcanzar los objetivos propuestos en condiciones ambientales.
·         Cuantificar los recursos materiales, humanos y económicos necesarios para llevarlo a cabo.
·         Evaluar continuamente los componentes y los resultados del proyecto y su impacto ambiental en la comunidad.
·         Comunicar de manera permanente a la comunidad las acciones realizadas y sus consecuencias.
La innovación técnica es el motor para que cualquier sociedad pueda avanzar y continuar desarrollándose, no obstante debe hacerlo teniendo en cuenta una serie de procesos productivos que sean respetuosos con el medio ambiente y que fomenten entre las demás empresas y entre los ciudadanos la responsabilidad necesaria para que entre todos podamos mantener un planeta en condiciones.


LA INNOVACIÓN TÉCNICA EN LOS PROCESOS PRODUCTIVOS. (Opinión)

LAS ACCIONES TÉCNICAS QUE CONTRIBUYEN A LA SOLUCIÓN DE PROBLEMAS EN LO PROCESOS DE LA INFORMÁTICA.

La resolución de un problema mediante un ordenador consiste en el proceso que a partir de la descripción de un problema, expresado habitualmente en lenguaje natural y en términos propios del dominio del problema, permite desarrollar un programa que resuelva dicho problema.
Este proceso exige los siguientes pasos:
·         Análisis del problema.
·         Diseño o desarrollo de un algoritmo.
·         Transformación del algoritmo en un programa (codificación).
·         Ejecución y validación del programa.
Los dos primeros pasos son los más difíciles del proceso. Una vez analizado el problema y obtenido un algoritmo que lo resuelva, su transformación a un programa de ordenador es una tarea de mera traducción al lenguaje de programación deseado.
Un algoritmo consiste en una especificación clara y concisa de los pasos necesarios para resolver un determinado problema, pero para poder diseñar algoritmos es necesario disponer de una notación, que llamaremos ‘notación algorítmica’, que permita:
·         Describir las operaciones puestas en juego (acciones, instrucciones, comandos,...)
·         Describir los objetos manipulados por el algoritmo (datos/informaciones)
·         Controlar la realización de las acciones descritas, indicando la forma en que estas se organizan en el tiempo
Para poder describir cualquier tipo de acción de las que intervienen en un algoritmo, diversos autores proponen el uso de un conjunto de construcciones lógicas (secuencia, decisión e iteración) con las que es posible escribir cualquier programa. Lo que sigue a continuación es la descripción de las diferentes construcciones disponibles para el diseño de algoritmos.
Cuando un usuario plantea a un programador un problema que resolver mediante su ordenador, por lo general ese usuario tendrá conocimientos más o menos amplios sobre el dominio del problema, pero no es habitual que tenga conocimientos de informática. Por ejemplo, un contable que necesita un programa para llevar la contabilidad de una empresa será un experto en contabilidad (dominio del problema), pero no tiene por qué ser experto en programación.
Del mismo modo, el informático que va a resolver un determinado problema puede ser un experto programador, pero en principio no tiene por qué conocer el dominio del problema; siguiendo el ejemplo anterior, el informático que hace un programa no tiene por qué ser un experto en contabilidad.
Por ello, al abordar un problema que se quiere resolver mediante un ordenador, el programador necesita de la experiencia del experto del dominio para entender el problema. Al final, si se quiere llegar a una solución satisfactoria es necesario que:
·         El problema esté bien definido con el máximo detalle
·         Las especificaciones de las entradas y salidas del problema, deben ser descritas también en detalle:
·         ¿Qué datos son necesarios para resolver el problema?

·         ¿Qué información debe proporcionar la resolución del problema?